Mostrando las entradas con la etiqueta bicicletas. Mostrar todas las entradas
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...como nunca terminé nuestra odisea, creo que es hora de comentar cómo terminó, el que quizás sea el viaje más entretenido que he realizado, no tanto por andar paseando las bicis, como por compartirlo con una mujer maravillosa y completamente aperrada como es mi novia.

Día 8. Punta.
Pasear por punta rápidamente nos demostró que la ciudad era todo lo que prometía ser, un balneario de muy buen nivel, ordenado y limpio, la gente bastante más bella que el resto del país (claro que había muchas argentinas), lo cual permitía recrear la vista tanto de día como de noche (aún así varias niñitas tenían pinta de escort, pero ese es otro tema), además había buenos locales y lo mejor de todo es que tenían descuento por la Visa de la Paula, así que sólo había que disfrutar.

Así pasamos varios días en una rutina que incluía levantarse tarde, sólo Paula en forma heroica logró presentarse al desayuno un par de veces, comer algo por ahí (no digamos algo rico, ya que dejamos claro que la comida en Uruguay no es buena, salvo el Chivito) y básicamente recorrer la península y gozar de sus playas y tibias aguas, realmente un deleite el estar flotando a la deriva y pensando en que casi a la misma latitud nuestros compatriotas morían de frío gracias a la Corriente de Humboldt, nade mucho y tranquilamente, ya que la Playa Mansa era realmente una delicia.
Por las noches, la cosa era ir a comer o ir al Casino, a estas alturas nuestra ludopatía no tenía límites, más encima avalada por el hecho de que en general ganábamos algo todas las noches, el Casino de Punta no me gustó mucho, ya que comparado al Conrad no había donde perderse, más lujo, más diversión y más encima nos recibieron con un despliegue de fuegos artificiales sobre el mar... qué mejor? no me gané el auto, es cierto, pero tampoco hubiese podido ingresarlo al país no?

El último día decidimos cruzar a Isla Gorriti, la que fue un enclave español con baterías y todo, aunque en muy mal estado, finalmente arreglamos todo, sacamos las bicis (que prácticamente no usamos ya que pasamos gran parte del día en el agua) y dimos una vuelta por la ciudad, más que nada para justificar el transporte de éstas.
Aún así no dejaba de impresionarme la civilidad de la gente y el respeto por la propiedad ajena, de hecho en el Mall tuvimos que dejar las bicis con todo el equipo en el estacionamiento, amarradas con la cadena típica no más, al volver todo estaba en su lugar y nadie había metido mano a nada, se que suena tercermundista que pucha que es rico disfrutar de ese tipo de cosas.
Finalmente decidimos viajar de noche para ganar un día y fue un craso error, ya que dormí pésimo arriba de bus, y hacer el transbordo como a las 05:00 de la mañana no es ninguna gracia, para peor, una guagua no dejó de llorar, así que llegué a Baires completamente molesto.

Día 13. Baires.
Al salir del terminal de buquebus tocamos un taxista super simpático, no se hizo ningún problema para el traslado de las bicicletas, así que le pedimos el teléfono para coordinar el viaje de vuelta a Ezeiza.
Llegamos al Ritz, un Hostal muy bonito con pasado de Hotel, no podíamos quedarnos todavía ya que nuestra habitación no había realizado el check-out, así que salimos, un domingo por la mañana a buscar donde comer algo... terminamos en un café de corrientes con un pasado tanguero, fue un placer volver a la gastronomía porteña, un desayuno contundente y todos los diarios del país para pasar el rato, aunque debo reconocer que como a eso de las 10:00 estuve tentado a dejarme caer y dormir en cualquier parte, luego de un rato aprovechamos de comprar las entradas para Drácula, el musical.

En la tarde y tras dormir un rato, asistimos a nuestro segundo musical, a esas alturas el viaje nos había pasado la cuenta y ya no podíamos comer las mismas cantidades que al principio (las cuales siendo honesto aún no he logrado bajar), lo que evidentemente se transformó en una tragedia para el mercado de las Muzzas...
Así tras vagar un rato fuimos a ver Drácula, con una divertida puesta en escena, efectos especiales y unas actuaciones realmente impresionantes, sin duda que deberíamos tener ese tipo de espectáculos acá, al menos no es tan caro ni tan lejos como para volver a verlos...

Día 14.
Día de comprar los regalitos, para ellos recorrimos todo el centro, encontramos un montón de cosas entretenidas, en general el nivel de precios de los locales, digamos, oficiales, de souvenirs es caro, pero buscando (y no mucho) uno encuentra varias ferias "artesanales" que venden los mismos productos mucho más baratos, lo mismo el cuero, pasamos a algunos locales bajo la oferta de mire y pruébese sin compromiso, y debo decir que las chaquetas de moto eran una maravilla, además de un calce perfecto (pese a la enorme guata que para ese entonces ya no se podía disimular... bueno todavía no se puede)... no compre nada más que souvenirs para la familia, luego una comidita rápida y rica en un café (sin duda una de las mejores cosas de Baires son sus cafés), dormir un rato, y luego en la tarde-noche pasar, como no, al Casino Flotante de Buenos Aires, (previo paseo en el Subte, sólo un par de estaciones para vivir la experiencia de uno de los metros más antiguos del América Latina... o el más antiguo?) para variar el saldo fue completamente a nuestro favor, salimos muy tarde, comimos y bebimos gratis, además de pasar unos ratos muy divertidos (ludopatía +100).

Día 15.
Último en la ciudad, preparar el equipaje, comprar un par de cosas que faltaban para luego emprender el camino a casa, atrás quedaban unos días maravillosos, varios kilómetros en nuestras bicicletas y muchas experiencias completamente gratificantes, para al atardecer cruzar los Andes, pasar sobre mi casa en Lampa y finalmente llegar a dormir una semana completa!!! nunca más nos levantamos y aún hoy no he podido bajar esos kilos ganados!!!

Así como en síntesis...
Buenos Aires: Divertido para carretear, se come rico y barato, harta pobreza que molesta un poco, por lo mismo harta basura en las calles, pero se pasa por alto por la calidad de sus locales y lo amable de la gente.

Montevideo: Sinceramente no me gustó mucho, no sólo es caro, sino que sentí muchas veces que no valía lo que uno estaba pagando, no sólo la cómida (que era mala) sino que también los alojamientos.

Punta del Este: Volvería sin lugar a dudas, es caro, pero entretenido y es posible pasar todo el rato en el mar tibio sin tener que viajar más lejos o preocuparse de la fauna peligrosa, salvo un par de aguas vivas.

Viajar en Bicicleta es más fácil de lo que uno imagina, eso sí, las tratan pésimo así que hay que estar preparado y no llorar por un rayón o dos... pese a todo es relativamente fácil moverse en bici, es decir, si uno suele andar como en Santiago, esquivando micros y personas no tiene grandes problemas para moverse, aún por las urbes más complicadas como Buenos Aires (teniendo precaución de mirar hacia 5 lados en vez de 2 jajaja), las bicis se portaron a la altura de lo exigido y en general no tuvimos ningún problema mecánico de importancia... eso sí extrañé enormemente mi moto, sobretodo en los trayectos largos en los que quería más velocidad.


Tengo muchas ganas de volver a ver algún espectáculo o recital como excusa para cruzar en moto, sin duda que Argentina es un magnifico país para recorrerlo de esta forma, especialmente esa ruta que une las provincias del norte con la Patagonia, sólo necesito una moto más grande y tiempo, así que sin duda queda agendado como un Must.

Un gran viaje y una insuperable compañía.

Atlántida

Atlántida es un lugar muy bonito y muy tranquilo, casi, demasiado tranquilo, debo reconocer que llegamos a este balneario por casualidad, ya que simplemente estaba en la mitad de donde queríamos llegar, y fue una muy grata sorpresa.

Como ya mencioné no nos costó mucho encontrar alojamiento, así que nos quedamos en un pequeño hotel familiar llamado Piroska, muy lindo, muy bien decorado, con rica comida (sus dueños eran alemanes) y con todas las comodidades que a esas alturas necesitábamos con urgencia.

Día 7. Atlántida.
Apenas amaneció salimos a recorrer la ciudad, en la noche llovió un poco, así que bajamos a la playa y aprovechamos de recorrer la ciudad. Aquí vivió Natalio Mechelizzi, un millonario italiano que se dedico a hermosear la ciudad con sus ideas de edificios que fueron realizados Juan Torres, es así como dos de sus símbolos son el Aguila y el Edificio El Planeta, así que pasamos gran parte del día paseando y conociendolos.




En la tarde, nuestro segundo acercamiento con la suerte en el Casino, donde nuevamente ganamos al tiempo que pasamos una velada muy divertida (a estas alturas ludopática, pero divertida).
Luego, una torrencial lluvia nos acompañó al irnos a dormir.

Día 8. Rumbo a.... Punta.
Amaneció, luego de arreglar todo, comprobamos lo rápido que actúa la corrosión en este tipo de climas, ya que la cadena y varías piezas de las bicicletas estaban con una buena capa de óxido, nada que un poco de WD40 no pudiese arreglar.
Una vez con todo listo nos encaminamos a la carretera, la lluvia aún seguía, no era fuerte pero si constante, así que nos aprovisionamos de bolsas de basura para cubrir el equipaje, sin embargo el mayor problema que se presentaba en los próximos 50 kilómetros era el viento, por lo que luego de dar unas vueltas (y buscar unos de los 2 o 3 cajeros automáticos que hay en esa localidad), decidimos realizar el traslado vía bus.

Aquí surgió el problema de: será necesario desarmar las bicicletas?... en el trayecto Colonia-Montevideo no tuvimos ningún problema en moverlas completamente armadas y con el equipo, y supusimos que acá tampoco sería inconveniente.
El bus paró, el asistente amablemente nos abrió las maleteras, pero en eso bajo el conductor, un petizo amanerado e histérico que no echó la media foca, por no tenerlas desarmadas, el weón bajó a foquearnos así como que nada, humillados, como niños retados por la tía del jardín, subimos a nuestros asientos, debido a los problemas cambiamos el destino, en vez de Piriápolis sería directamente Punta del Este.

Lo bueno, el bus tenía wifi, así que el viaje se hizo significativamente más placentero, y corto, así que en muy poco rato arribamos al terminal de Punta.
Lamentablemente perdí el seguro del bloqueo de mi eje delantero, lo que me dejó idiota buena parte de la mañana, y es que soy idiota y me carga perder mis cosas.

De nuevo no tuvimos problemas en encontrar Hotel, así que nos alojamos en el Marbella (U$85 hab. doble), estratégicamente ubicado entre la Playa Mansa y la Playa Brava, casí al lado del Casino (a estas alturas una necesidad para la Paula), y de la mano.

Así que estaba todo listo para disfrutar de este nuevo destino.
Por cierto el wifi del Hotel era pésimo, pero justo al lado había una tienda Geneva, la cual gentilmente me prestó su abundante ancho de banda durante toda la estadía, me hubiese gustado comprar algo, pero los precios eran el triple de lo que cuestan en Usa.

Montevideo

Al salir de Buenos Aires se acabaron varias cosas, en primer lugar se acabaron las comidas ricas y baratas, se acabó el hospedaje en hostales y se acabó el wifi, lo que limitó considerablemente la puesta al día de nuestra aventura.

Día 4.
Salimos muy temprano para tomar el Buquebus, tras correr por las calles de Buenos Aires para llegar a la hora, y luego de correr para comprar los pasajes y hacer el check-in, logramos acceder al ferry que cruza desde Buenos Aires hasta Colonia en Uruguay, resultó ser una experiencia muy agradable ya que el Eladia Isabel, era un tremendo barco (casi no se sentía el movimiento) que contaba con tienda, bares y hasta pinballs, sin embargo, luego de pasear el movimiento cunístico nos venció y caímos rendidos ante el sueño, despertamos poco antes de llegar a Colonia.



En Colonia pasamos por migración de forma más que expedita, de hecho la señora nos dijo:
-"Tienen equipaje?"
-"sólo las bicis"
-"ah entonces pase y salga con ella"... nada más cómodo.

En el terminal de Colonia tomamos un bus que nos permitió llevar las bicis armadas hasta Montevideo.
Aquí se presentó una gran diferencia con Buenos Aires, ya que Montevideo no sólo es chiquito, sino que sus cuadras son pequeñas y los edificios es como si los hubiesen comprimido, es como si un edificio normal fuese comprimido para alcanzar en sus pequeñas cuadras... Primera insatisfacción la cómida era cara y mala, nada que ver con Baires... recorrimos el centro buscando donde quedarnos y nada.
No había hostales, no había hoteles... después de vagar un rato la Paula llegó a pensar que era por nuestra pinta y por el hecho de andar con las bicis, al final se nos acercó un pintoresco personaje en una bicicleta y nos recomendó un lugar.
Así llegamos al Hotel Montevideo, tenía olor a viejo y esa paleta de tonos café-verdosos típicos de lo que estaba de moda como en los años 60, la gente nada que decir, muy amables nos facilitaron la cochera para dejar las bicis, la habitación era simple, el baño era extraño, ya que al parecer es común que no usen tina sino la ducha encima de un espacio del baño y un orificio de desagüe, ojo, no se malinterprete, no era pobreza, ya que luego comprobamos en otro lugar que esto es como común.
Luego descubrimos que el motivo de la escasez de habitaciones se debía al Carnaval, así que pasamos parte de la tarde observándolo a pocas calles de distancia (no era muy espectacular, debo reconocerlo, sin embargo es un hito dentro de la ciudad)


Una de las pocas riquillas de Montevideo



Luego comer algo, una Pizza pésima (peor que las de Santiago) y una lasaña que parecía burla de lo pequeña que era...

Día 5.

Este fue el día de pasear por Montevideo, gracias a su reducido tamaño es ideal para recorrerla en bici o caminando, paseamos por la ciudad vieja, que es muy bonita, comimos una rica y carísima comida en el Mercado, luego paseamos tomando fotos y conociendo esta ciudad, que nos dejo un recuerdo como a Valparaíso, y en otros se nos aparecía como una ciudad media caribeña... De ahí a las Ramblas, que es como se conoce la calle que rodea la zona costera y las playas, las playas de Uruguay son hermosas, y aquí una Segunda insatisfacción: la naturaleza es cruel en Uruguay, ya que simplemente los hombres son ricos y las minas son feas, nada que hacer... sólo ampararse en la idea (vendida por la publicidad) de que en Punta del Este no sería así.


Palacio Salvo, Plaza de la Independencia



por la noche fuimos al Casino de Montevideo (lo que más hay en Uruguay son Casinos) y ganamos como unas 15 lucas, así que nos fuimos a celebrar y tomar unas chelitas a la ciudad vieja, de ahí un taxi al hotel, y nos felicitaron, por conocer la ciudad, ya que le indicamos al taxista (que era nuevo) como llegar al hotel, y por "hablar tan bien" jajaja debo ser el chileno que peor habla, aún así le gustó nuestro acento.

Día 6.
Nos levantamos temprano ya que debíamos pedalear hasta Atlántida, distante como 50 kilómetros desde donde estábamos, la mayor parte del día recorrímos la enorme Rambla que bordea la costa (fácilmente unos 20 kilómetros), hasta sufrir un pequeño problema por el sobrepeso de las bicicletas, nada que no pudiera ser resuelto en una bomba que había por ahí... de ahí la ruta nos llevó por Ciudad de la Costa, una urbanización harto fea que ni siquiera tenía caminos asfaltados, salvo la Carretera, por lo que tuvimos que mantenernos en la berma...
Así llegamos hasta Salinas, donde comimos unos ricos tallarines, en un lugar barato que no cobraba "cubierto" (en uruguay te cobran aparte por el derecho de sentarse a la mesa, y muchos lugares cobran el iva por separado)... así seguimos hasta que amablemente un policía nos ordenó tomar la caletera para ingresar a la ciudad de Atlántida, por suerte encontramos un bonito lugar bastante rápido, ya que era de noche, teníamos hambre y queríamos dormir.

Anoche fuimos a ver Chicago, el musical, era la raja, así de simple, las actrices no sólo eran guapas sino que además cantaban y bailaban bien, los actores también... fue una buena puesta en escena (no se podía filmar ni sacar fotos, así que sólo sacamos algunas del Teatro Lola Membrives), me da un poco de lata que en nuestro país no se pueda disfrutar de obras así en la forma en que las disfrutan acá (funciones todos los días, por varios meses), sin duda hay que volver a Baires para ver otro espectáculo de este tipo.

Día 3. La Boca - Caminito.


Salimos temprano (ya que debíamos dejar la habitación y cambiarnos a otra, más pequeña pero con mejor señal de wifi) recorrimos parte del Barrio de San Telmo (donde estamos ubicados), es un barrio antiguo con calles de adoquines y muchos cafés, aquí vivió (o nació) Quino, y tiene una especie de monumento en el que sale Mafalda, nos sacamos algunas fotos ahí y luego partimos en bicicleta al Barrio de La Boca (hay que mencionar que es harto más sencillo recorrer la ciudad en bici, ya verán luego la tremenda vuelta que nos dimos éste día). Mucho se nos advirtió respecto de que el barrio tenía que ser visitado temprano y que los alrededores eran un poco peligrosos, así que partimos a eso de las 10:00, dimos unas vueltas por Puerto Madero y luego a pedir indicaciones para llegar al Caminito... yo no sé si de mala onda, o de puro desconocimiento, pero la cosa es que con instrucciones cada vez más enredadas y contradictorias llegamos al Estadio de Boca, y luego de algunas vueltas al famoso caminito.


Esta pequeña cuadra es tal y cual se muestra en las fotos turísticas, mucha artesanía, mucho restaurant (un poco caro comparado con el centro), muchas parejas bailando Tango.. y la verdad es que no parecía nada de peligroso, es decir, tipo av. Matta o Franklin, la cosa es que no tuvimos mayores problemas, paseamos tranquilamente y decidímos volver por la ruta de Puerto Madero.

Puerto Madero.


Es como uno de los lugares top de Baires, como Apoquindo, pero con mucha vegetación y un canal grande y maloliente, aún así la vía que bordea la reserva ecológica (que es un enorme humedal), esta llena de carritos y cocinerías re-picantes (y baratos), paseamos un largo rato por ahí, para luego decidir seguir una de las ciclovías implementadas rumbo a Av. Sarmiento en el Barrio de Palermo.

Ahí en Sarmiento uno llega a un enorme parque, donde entre otras cosas se encuentra el Planetario Galileo Galilei, y el Zoológico, antes de llegar se pasa por unos barrios bastante exclusivos en Recoleta, donde hay varias embajadas, la ruta es amplia y bien bonita.


Quería una foto del planetario desde que vi ese video de Soda Stereo, así me salí con la mía, alimentamos a algunos patos y gansos que viven tranquilamente en esa zona, y luego, para volver, lo hicimos a través de la Av. Santa Fe y el centro, zonas bien bonitas (por suerte), con harta tienda, paseos peatonales, muchos árboles, cafés y cosas así, es lejos el sector más lindo que hemos visto de la ciudad.

Para llegar a la casa tomamos finalmente Córdoba, Corrientes y 9 de julio, hay que señalar que Buenos Aires está en plena campaña de implementar la bicicleta como medio de transporte en la ciudad (incluso las arriendan) sin embargo las ciclovías son pocas, y generalmente no son respetadas por nadie. Otra cosa es el tránsito, harto más caótico que el nuestro, no sólo parten antes, sino que además al girar no avisan, y básicamente pasa el que se mantiene en el empeño de hacerlo, otra cosa común parece ser el putearse en las esquinas, algo natural debido al desorden que a veces existe.
El otro punto complicado, está dado por mi formación en una ciudad con plano de damero, dónde a lo más había que mirar a ambos lados de la calle, acá en algunos puntos es normal mirar hacia 3, 4, 5 y hasta 6 lados distintos, incluyendo autos, micros, peatones y el peor mal de todos, las motos!!! malditos motoristas son lo peor de todo el transito que acá existe (irónico no?).



El viaje fue rápido y tranquilo, tal como lo había imaginado, me impresionó que Sky venda pasajes de diferentes clases cuando el espacio en el avión es el mismo para todos, no tan mínimo, no entiendo por qué pagar de más en algo así (no viajaron chanchos ni gallinas, sólo unas coterráneas harto feas y flaites, pero nada más).

Llegamos a Ezeiza y bajamos por esas micros-escaleras que teníamos por los años 80, la recepción en Migraciones fue rápida, y tras eso recuperamos nuestro equipaje, para notar que uno de los bolsos no había resistido bien el "afectuoso" trato de la aerolínea, mal por el bolso, ya que al ser de cordura pensé que resistiría mejor el roce y no fue así (no lo compre, es una mierda!!!!).
Tras salir, toco el turno del armado de las bicicletas, algo que fue relativamente rápido, pasamos a una estación de servicio para ajustar el aire de las ruedas y de ahí partimos por Av. Teniente General Pablo Ricchieri rumbo a Buenos Aires, antes de partir, una recomendación de un natural de la zona... "no se bajen de la carretera, ya que hay un par de villas de emergencia un poco peligrosas"... así que obedientemente no bajamos por mucho rato de la carretera, para que se ubiquen, es algo así como la norte sur, con enormes letreros de Prohibida las Bicicletas, los cuales como es de imaginar no supimos decodificar jajaja.

El trayecto es largo, muy largo, sinceramente no recomendaría hacerlo en bici, ya que si bien es bonito, es re complicado, y tiene una especie de bosque pequeño (monte) alrededor, donde fácilmente te pueden matar, violar y descuartizar sin posibilidades de ser encontrado en varios años.
Efectivamente las poblaciones eran re feas (no se si más que las poblaciones de Santiago), algunos edificios enormes, como de película de terror japonesa (realmente enormes) y algunas casitas de muy poco espacio, cuyos habitantes construyen desordenadamente hacia arriba, obviamente no paré a tomar fotos, solo procuramos pasar rápido.



Finalmente llegamos a un lugar en el cual la carretera pierde las bermas (que tienen unos malditos lomillos de toro cada 10 metros) y se convierte en algo así como Costanera Norte, motivo por el cual nos vimos obligados a bajar y buscar una ruta alternativa. En este punto cabe mencionar que Buenos Aires es super ultra mega grande, tanto así que el pedaleo constante no lleva a nada, o al menos eso parece...

Tras vagar por la ciudad y observar la fauna nativa, bastante fea, típica de los barrios periféricos, llegamos a la Av. Evita Perón (ya que la ciudad es gay friendly podría lisa y llanamente llamarse Madonna), Barrio de Flores, lugar en el que los naturales cambian significativamente y se vuelven más atractivas/os.
Era un buen lugar para parar y comer una Muzarella (20 pesos) y unas bebidas (9 pesos c/u), sacar el netbook y ubicarnos, ya que era tarde (20:30 hrs) y francamente estaba un poco choreado.



Buenos Aires tuvo un buen pasado, hace tiempo y eso se nota al llegar a la ciudad, sus calles están muy sucias, ya que hay basura desparramada en cada esquina, el asfalto está bueno, pero las veredas son una mierda, no sólo por los adoquines y losas rotas, sino por que la mantención que tienen es menos que mínima, para demostrarlo debo señalar que en varias cuadras crece maleza de casi un metro en medio de la vereda, así que la cosa no sólo era esquivar peatones (el transito es otra odisea, ya que parten antes de que termine la luz roja) sino que además esquivar hoyos y estas plantitas tan bonitas...

Tras un breve viaje de 40 cuadras, llegamos a los sitios de alojamiento, que previamente habíamos revisado a través de Hostel World y Hostels, en ellos dimos con algunos lugares que se veían bien y tenían buenas referencias, la verdad es que eran como el dick tracy, así que tras caminar y pedalar harto (mencioné que Baires es gigante?) nos alojamos finalmente en Tango Hostels, en Chacabuco esquina Independencia (cerca del centro y a un par de cuadras de Puerto Madero)... harto por un día, casí 40 kilómetros de pedaleo y ya que vimos lo peor de Baires, espero que ahora todo sea el glamour prometido.

pd. el Obelisco se ve de pura suerte ya que no tiene ni una mísera luz que lo haga destacar en la noche.
pd2. Tras revisar las alforjas estas también se ven un poco frágiles al roce.

A pedido de Chetus, he decidido escribir respecto a nuestra nueva aventura (también para justificar la existencia del Blog, tras años de no escribir en él), así que como corresponde haré una descripción pormenorizada de los antecedentes.

Dia 1.
Salón VIP, SCL.

Hace un tiempo decidimos viajar con las bicicletas para hacer la travesía más entretenida, junto con el consiguiente ahorro en transporte... ahora salir de Santiago rumbo a Baires era prácticamente impensable (pedaleando, of course), por lo que decidimos viajar en avión.
Las tarifas son realmente bajas por compra adelantada, así que a mediados de enero compramos los pasajes vía SKY, me imagino que por el precio, viajaremos junto a chanchos y gallinas, pero los lujos no van conmigo y lo importante es el viaje...

Viajar con la bici es un asunto un poco complicado, primero fue el turno de optimizar nuestro equipo, Paula cambió la suspensión y realizó un ajuste, mi Trek, al ser nueva tenía el ajuste gratuito, así que sólo restaba comprar unas buenas parrillas, ya que las que teníamos no eran aptas para trasladar bolsos.

Respecto a las alforjas, luego de mucho buscar, dimos con una persona de Quilicura que las confeccionaba, , compramos unas triples, que permiten sacar el bolso superior y usarlo como una especie de morral, además compramos un minibolsos para el manubrio que incluyen un espacio para llevar el mapa. Si bien en San Diego había un bolso más barato (alrededor de $20.000), esperamos que nuestras alforjas sean de mejor calidad y resistencia (ya lo veremos).

Luego de eso vino todo el tema de cómo trasladar la bicicleta, en Sky no ponen problemas al respecto mientras se respete el peso de 25 kilos, considere ud. querido/a lector/a que el peso de la bicicleta es de 12 a 15 kilos, lo que deja bastante poco para el equipaje, y a eso hay que sumarle el peso del envoltorio.
Buscando en la red encontramos desde la opción clásica de la caja de cartón (en la cual la bici va desarmada y sin pedales), hasta la opción de alusafoil y globitos, demasiado tercermundista para nuestro gusto.




Por suerte en el mismo sitio de Avalancha, vendían unas mochilas gigantes para el traslado de la bici, debo reconocer que en algún momento pensamos en hacerlas nosotros, pero el gasto de material, el tiempo y otros factores onanísticos, jugaron en contra así que decidimos comprarlas, por suerte nos hicieron un buen precio y las compramos por $32.000 c/u.

No documenté el proceso de embalaje, pero basta con desmontar ambas ruedas y el manillar, y debido al espacio, alcanza la bici con parrilla, y las alforjas traseras más el bolso de manubrio. Para proteger el marco coloqué la toalla entre las ruedas y éste, para que se hagan una idea la cosa es más o menos así.



Como el peso ronda los 25 kilos, no es tan imposible de transportar, y nos permitió poner todo dentro y sólo dejar una mochila pequeña para el transporte de las cosas importantes. Es de esperar que se comporte bien, por que es muy cómoda, espero que resista bien trato al momento de guardarla en el avión.

Lampa es extraño, eso ya lo comenté alguna vez, más frío de lo habitual, más calor en otras ocasiones, cuando en Santiago llueve mucho acá caen unas pocas gotas, en fin... así que hoy aproveché una extensa "ventana" de sol y calor para salir a andar en Bicicleta, al estilo de los viejos tiempos, sólo yo, mi iPod y el camino que me llevó hasta...

Til Til.

Igual es caleta!!! jajaja, es (para que se hagan una idea, quienes conozcan mi hogar) como ir de mi casa al centro de Santiago.
No salí con ganas de correr, así que partí lento, disfrutando del sol y del paisaje, el camino es rico, tiene hartas cuestas, pero lo mejor es el entorno, grandes cerros me acompañan y en un momento me resistí a subir sólo por que no tenía donde dejar mi bici, debo reconocer que la soledad y la de la ruta, fueron gratificantes... hasta que me di cuenta que había llegado a Til Til (salí con sólo $600, los que gasté de inmediato en una Coca de 580cc) sólo con pantalon y polera, y.. tenía que volver.
Me complicaba el tema de la hora, ya que después de las 16:00 el sol se oculta tras la masa de cerros cordilleranos, y, como señale antes, el frío es poderoso, por lo que tuve que acelerar un poco mi marcha... flaquee en un momento y pensé en la cercanía de mi muralla, en la facilidad de tomar el cel y decir: estoy en X km. vengan por mí... pero mi orgullo fué más poderoso y volví, me detuve como niño pobre a comer un pan en el camino, ya que venía casí en piloto automático, pero luego de un rato, monté raudo mi metálico y escuálido córcel para retornar sin dolores, muy cansado, muy sudado, pero en las mismas dos ruedas que me vieron salir... salí cerca de las 14:00 y volví pasado las 17:00, no es mal tiempo, considerando que hace meses que no tomaba la bici (para ser franco, las dos ruedas tampoco)...

Me gustaría ir a Santiago en bicicleta, el otro día, por casualidad conocí un cartero que hacía regularmente el viaje, y me dijo que no era ni terrible (fisicamente) ni tan lento, dado que el camino Lampa-Santiago es relativamente plano, así que en una de esas tal vez la Rayanne vuelva a recorrer esas callejuelas que tantos y buenos momentos trajeron.

Nota: Escribo esto desde uno de mis trabajos, en lo que parece ser un ejercicio de nostalgia: Un Compaq Presario del año de la pera y Windows 98... más encima configurado para 256 colores, por lo que las fotos y adornos se ven un poco extraños.



Todos saben lo mucho que quiero a mi moto, y lo mucho que disfruto viajar en ella, pero no deben olvidar que antes disfruté igualmente de la bicicleta y del simple placer de caminar, así que ayer, luego de llevar a mi negra a control moto sana, me quedé a pié...

Si señora y señores!!!, ahora soy un fucking peaton!!!...

...bueno, como me dolía un poco la cabeza decidí caminar "un rato" para despejarme y, por qué no decirlo, para "empaparme" de Santiago, así que caminé y caminé... desde Las Condes con las Tranqueras, hasta Universidad de Chile. Hubiese seguido, pero el oportuno llamado familiar me evitó tal travesía.

Los motivos son sencillos, por un lado, quienes me conocen saben que me gusta caminar, y por otro, detesto las aglomeraciones de gente, por lo que ni muy querido Metro, ni las no-muy-queridas micros eran una opción... no digamos que viví Transantiago (que a estas alturas es como el Eje, es decir, hay que vivirlo para saber lo fome que es), pero si pude notar como hordas de seres similares a personas, se amontonaban frente a las puertas de las estaciones y micros para entrar en ellas... y a decir verdad, a algunos sólo les falta mugir...

Caminar por Santiago, sin apuros, es una cosa bastante agradable y creo que (y no es ironía) el problema en el transporte público debería incentivar a las personas a caminar un poco más, y en el retorno, hasta obviar un par de micros y cambiarlas por la experiencia de dar una vueltecita por ahí... que se yo, hay un montón de parques, un montón de edificios bonitos que contemplar, la calle no es tan fome como parece, y lo es menos aún si se cuenta con un buen soundtrack de compañía.

Yo antes caminaba harto, ya que cuando salía del trabajo me iba a pié hasta mi casa (que no quedaba cerca del trabajo), sólo por el gusto de caminar y "sapear" lo que pasaba en el centro. Mucha gente me decía que como se me ocurría caminar tanto... bueno la mayoría de esas personas hoy deben caminar harto... pero por obligación.

La cosa es simple santiaguinos morbidos, muchos de los cuales toman micro o taxi por un par de cuadras, las micros se fueron y punto, yo que uds. limpiaba la bici, o me compraba zapatillas comodas y buscaba una salida alternativa al problema del transporte, hay extremistas que corren al trabajo, o pedalean la ciudad entera, y puede que a algunos les parezca una locura, pero creo, que la única locura es pagar por viajar incómodo, o peor aún, por andar colgando.

Saludos Caminantes y Ciclistas, ya que de uds. será el Reino de Santiago.

Fuí, y creo que había más gente que el año pasado, aunque los stands eran más fomes (salvo un par de personas con una bacenica en la cabeza como forma de protesta ante la ley del casco obligatorio).


Sólo destacaba un poco Oxford con algunos modelos vintage y playeros, más una moto eléctrica china que se venderá bajo marca Oxford (ojo con esto, ya que este tipo de bicimotos me parece que son más seguras que esos motores mosquito)


Este modelo playero se ve bien, pero debe ser incómodo para una conducción larga, me gustaron sus detalles, aunque en general no es un modelo de mi agrado.



Esta bici vintage me gustó harto, ojo que con el Diseño, ya que tiene llamas hasta en las gomas del neumático.


Ahora los primeros martes de cada mes, junto a la cicletada clásica se están haciendo carreras de una cuadra, me interesaron, tal vez me anime a correr un día de éstos.



Exhibición de Trial.

La cicletada fué diferente ya que pasamos frente a la Clínica Santa María para saludar a la familia del ciclista golpeado en Pedro de Valdivia, y luego por Providencia y la Alameda, es inigualable la sensación de ocupar casí toda la Alameda con bicicletas, dan ganas de que sea más seguido.

Cyclon 2



Se viene la nueva cicletada, más una serie de actividades sobre los biciclos...

¡Nos vemos este miércoles desde las 14.00 horas en Plaza Italia!

PROGRAMACION

14:30 Exhibición e información de stands participantes / Actividades para niños
16:00 City Tours
17:00 Carreras de 1 Cuadra, exhibiciones.
18:00 Ciclo de bandas
19:45 Cierres de stand y premiación
20:00 Cyclón, la gran cicletada urbana
21:00 Festival de Cine en Bicicleta


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Bicicletas

Esta tarde acompañamos al Doctor, a comprar una parrilla para llevar su bicicleta, fué entretenido ya que por un lado, mi buen amigo Caligari es peor que yo a la hora de comprar, y al poco rato ya tenía en mente un casco y un candado que elevaban bastante el presupuesto inicial... pero por otro, la gente de TerraBike en una genial ideal comercial puso a disposición de los clientes unos Flippers!!! así que jugamos harto rato con el Zorro, me humilló dos veces pero al final conseguí dar vuelta el marcador (volver a 0) y más aún hacer unos 2000 y algo puntos más...
Hace mucho tiempo que no jugaba flippers, y me acordé de esa vieja idea de que cuando trabajara me iba a comprar uno... pues bien, ahora que trabajo, creo que es el momento de comenzar a buscar una de estas bellezas de la entretención.

Ahora bien, respecto al casco quiero citar una noticia aparecida en el Emol, a la que llegué a través de Adach.


Un peculiar sicólogo inglés demostró, a través de un estudio en que él mismo sirvió de conejillo de Indias, que los ciclistas que usan casco protector tienen más probabilidades de ser derribados por los vehículos que pasan cerca de ellos.

El estudio de la Universidad de Bath encontró que los automovilistas cuando se encuentran con un ciclista tienden a pasar más cerca de los que usan casco que de los que van sin protección en la cabeza.

El doctor Ian Walker fue golpeado por un bus y un camión durante el experimento; en ambas ocasiones usaba casco.

En todo caso, aseguraron expertos en prevención de accidentes, las pruebas han demostrado que el casco protege contra las lesiones.

Sensor de distancia

Para llevar a cabo la investigación, el doctor Walker utilizó una bicicleta equipada con un computador y un sensor de distancia ultrasónico. Con éste detectó que existía el doble de probabilidades de que los conductores se acercaran a la bicicleta, en un promedio de 8,5 centímetros, cuando él usaba casco.

El experimento, que registró 2 mil 500 motoristas que dieron alcance a la bicicleta en Salisbury y Bristol, Gran Bretaña, contó con fondos del "Engineering and Physical Sciences Research Council de ese país.

"Este estudio muestra que cuando los conductores dan alcance a un ciclista, el margen de error que dejan se ve afectado por la apariencia del ciclista", explicó a la BBC el doctor Walker, sicólogo de tránsito del Departamento de Psicología de la Universidad de Bath.

"Al dejarle menos espacio, los conductores reducen el margen de seguridad que el ciclista necesita para hacer frente a los obstáculos, como tapas de alcantarilla y baches, como también el margen de error en sus propios juicios".

Se sabe que el casco es útil en caídas a baja velocidad y por lo tanto es muy bueno para los niños, "pero es muy discutible si efectivamente protege realmente a alguien que es golpeado por un auto".

El especialista cree que la razón de por qué los conductores dejan menos espacio a los ciclistas que usan casco es porque les parecen "guerreros de la calle con traje de lycra" y piensan que son más predecibles que aquellos sin casco.

"Una mayoría de ciclistas adultos sabe cómo es manejar un auto, pero relativamente pocos automovilistas andan en bicicleta en medio del tráfico, por lo tanto no saben los problemas que enfrentan los ciclistas", opinó el profesional.

Para probar otra teoría, Walker se puso una peluca larga para ver si había alguna diferencia en la distancia cuando los conductores pensaban que la ciclista era mujer.

Mientras usó la peluca, los automovilistas le dieron un promedio de 14 centímetros más de espacio al pasar a su lado
.

En una futura investigación, el doctor Walker espera descubrir si esto fue porque las mujeres ciclistas son consideradas menos predecibles que los hombres o porque no se las ve andando en bicicleta tan seguido como a los primeros.


"Los conductores ven a los ciclistas como guerreros de la calle con traje de lycra".

IAN WALKER, sicólogo de tránsito


Curioso, ya que las dos veces en que me han arrinconado y casí chocado últimamente ha sido portando el casco (y debo señalar que únicamente mi pericia me evito morder el asfalto, aunque el rayón del cacho de mi bici no lo van a olvidar facilmente jejeje), y como siempre los siempre prudentes conductores ni siquiera miraron atrás (o al lado) para ver como estaba yo o mi bicicleta... será necesario dejar el casco y comenzar a usar peluca? mmmm... que color que me quedará mejor? jajaja

Ojalá que en moto la conducta no tienda a repetirse, aunque si bien hay algo que une a motociclistas y ciclistas es el poder de la INVISIBILIDAD, o sea... nadie nos vé, independiente de la ropa, las luces o la bocina... tengan eso en mente a la hora de salir a vagar por las calles.

A riesgo de parecer Monotemático, voy a comentar el paseo del otro día, cuando salí junto a el Pancho y a John Lennon a andar en Bici, fué el día en que terminamos adentro de la "Casita" de Hugo y Carmen, bueno aquí está la otra parte del viaje.



Se demoraron bastante en llegar, tiempo que aproveché para fotografíar el atardecer desde Plaza Baquedano y desde la Plaza Italia., ¿han notado que mucha gente piensa que son la misma cosa? Bueno cumpliré un rol educativo y señalaré claramente que ésta es


La Plaza Italia




y ésta es La Plaza Baquedano



Luego subimos e hicimos Hit'n'Run arriba del Puente del Arzobispo, me acordé de que alguna vez cuando era chico pensé en subir y bajar en bicicleta por este puente, creo que es relativamente sencillo, aunque ahora no lo haría... pero si algún aventurero intrépido lo intenta que me cuente por favor.





Finalmente estuvimos paseando por San-hattan, fuimos a evaluar a las chicas del Hooters jajaja y terminamos bajando por Apoquindo. Lamentablemente tuve un par de problemillas técnicos así que me ví en la obligación de conducir como la gente a una velocidad super lenta... bueno, al menos disfruté del paisaje.



Aprovecho también para reiterar mi pésame al Doctor, quien ayer sufrió el hurto de su bicicleta (una hermosa Trek verde y carbón) a manos de un flaite que cortó la cadena, mientras se encontraba haciendo unos trámites en una Notaria en el sector de Vitacura, hizo la demanda y todo ante Carabineros (que le señalaron que era algo super común en el sector), ...y se que es ingenuo de mi parte pero he sabido de personas que han recuperado su chancha, sinceramente espero que así sea en este caso.

IC: You Tube

Ayer salí nuevamente andar en bicicleta y me dí el tiempo de hacer un breve experimento que consistió en usar la función de video de mi cam, y grabar pequeñas secuencias de 30 seg. De los mismos lugares por los que ando siempre, pero en video, para ver como se comporta el formato más que nada, sin grandes pretensiones, la idea es ver que se puede captar en 30 seg. ya que ahora no me entusiasma la idea de colocarle una cámara al casco (alguna vez lo pensé pero nunca lo desarrollé).
Así que filmé los juegos de agua y la bajada hacia Baquedano, y los subí a YouTube, sé que la resolución no es la mejor, y que en lo posible debo grabar de día, pero creo que es interesante extraer pequeños trozos de tiempo urbano en mini videos.

Así que sin más rodeos, aquí estan los videos (recuerden que es sólo una prueba).

Juegos de Agua:




Baquedano:



Haciendo click sobre la película pueden acceder a los demás, luego más experimentos.



El otro día quería fotografíar este lugar (de hecho lo hice, pero de noche... berf), pero a raíz de los recientes "eventos" no había tenido la oportunidad, así que aprovechando que hoy volví a las dos ruedas (Mi bicicleta) me tome unos minutos para sacar algunas fotos.



Esta es la plaza frente a la Lever (actual Unilever, comuna de Quinta Normal), un lugar bastante secreto que se encuentra a un costado de Avenida Balmaceda, justo donde comienza el Puente Carrascal.
Hace mucho tiempo que lo conocí, gracias a los viajes sin rumbos junto al Pancho y siempre me pareció una locación adecuada para cualquier película, más que nada por la tranquilidad del sector (pocos autos y poca gente) y por que en verdad parece set más que algún lugar "real", aunque esto se note más visitándolo.


Puente Carrascal




Desde el Puente Carrascal tenemos una visión bastante olvidada de la ciudad, sus vías férreas, aquellas que unían Estación Central con Estación Mapocho, y la antigua vía al norte, vía que aún está en funcionamiento, para el traslado de materiales de construcción.


Vista al Norte




Vista al Sur




Finalmente ésto es lo que queda de la antigua Estación Yungay (que da su nombre al barrio), que tuve la suerte de ver cuando aún no estaba destruída... hoy son simplemente escombros.

Por cierto visiten ésta página, que también es de mi amigo Pancho: Callejiando.

Se suponía que iba a fotografiar unas fuentes de agua, y salí con esa idea, pero antes me dí una vuelta por el centro, y al pasar por la Plaza de la Constitución noté que había un montón de personas, me acerqué a un Carabinero y pregunté que pasaba.

- Es lo del Teatro a Mil, van a tocar unas bandas.

Bakán, como faltaba un rato me dí la vuelta y fuí a sacar fotos a la Plaza de la Ciudadanía, la cual, me parece cada vez más entretenida.





Luego volví a esperar un rato para ver tocar a la Patogallina SoundMachine, que no me gustó mucho, tal vez por qué no sonaban bien los equipos, en todo caso me gustaron los gorros, están como para usarlos yo jajaja


La Patogallina Sound Machine



Luego de una breve espera, y de un "artista invitado" del cual nunca supe su nombre... salió la Floripondio.
y quedó la caga... literalmente, jajajaja, jamás había imaginado un recital así al frente de La Moneda, o sea, quien ha visto a la Floripondio en vivo sabe de lo que hablo, la raja, muy chistoso, con todo el power-latino, que buena banda es esta.









En un momento comenzó a subir la gente al escenario, y un tipo empujó a otro de mala forma, y el Macha le dijo: la gente viene a vacilar!!! dejenla vacilar... y qué espectáculo, todo caótico, pero al mismo tiempo ordenado, sin ningún atado, todos pasandolo bien... así da gusto.
Así que aproveche y me subí yo también, a sacar fotos, claro está.



Matar al Presidente, Bailando como Mono, Inga, entre otros varios... muy buena elección de temas... para finalizar como Dime que pasó?.
De lujo, un gran recital (un poco más de dos horas los dos grupos) y GRATIS!!!




Locura en la Moneda, los ojos rojos no se deben al Flash



Aprovechando que estaba arriba (del escenario, no de la pelota) me saqué una foto junto al Macha.

Volví a retomar dos cosas que me gustan mucho, que es andar en bicicleta y tomar fotos, así que en el patiperreo diario fuí a dar a varios lugares interesantes, he aquí las impresiones citadinas del día de hoy.


Fabrica de Gas (Estación Central).
Siempre me gustaron estas torres, encuentro que son bien representativas de Santiago, por un lado se ven fácilmente desde varios puntos, y por otro, decoraban uno de los cuadrados de Mi Gran Capital, ese bootleg de Monopoly que jugabamos antes de la llegada del original, la mayoría de la gente no tiene idea que son, muchos pasan su mirada sin notarlas, son feas, hay que decirlo, pero por alguna razón siempre han estado en mi horizonte, siempre las he notado.
Se supone que deberían ser tres, pero la tercera está inconclusa hace muchos años, no sé bien por qué.


Trenes y vías férreas (Estación Central)
Es entretenido este barrio por que los trenes pasan por sobre tu cabeza en al menos dos pasos bajo nivel, los mismos que se suelen inundar en invierno.


Esta parte de la Estación me gusta mucho, tiene algo de añejo, algo de campo y algo del espíritu de los antiguos ferrocarriles, esos que existieron en una época mucho más romántica que la que vivimos actualmente, las vías viejas y oxidadas, los carros en desuso, todo muy bonito, tengo que volver a éste lugar a sacar más fotos, antes de que cambie ya que hay un proyecto vial que amenaza con echar al olvido (y a la basura) todo este trozo de historia.





Después de varías vueltas llegue a la nueva Plaza de la Ciudadanía, ubicada frente a la Moneda, y debo decir que me gustó bastante, ya que el antiguo prado se convirtío en una verdadera plaza, en donde uno puede tranquilamente admirar el entorno, además se eliminó la "Llama de la Libertad" (ese vil engendro consumidor de gas sin razón), por lo que se abrió nuevamente el espacio hacia el Paseo Bulnes, como era antes, lo que renovó bastante el Barrio Cívico.


Al frente de la Moneda hay una pileta (?) de agua, y no pude evitar pensar en esos cuadros japoneses, en el I-Ching, y en la unión de los elementos, no sé si se habrá realizado con tal intención, pero creo que apela al simbolismo más arcaico, casí mágico-religioso... pueden ser rollos míos también, pero me agrada sentir que el espacio no es un mero lugar de transito, sino que invita a mirar alrededor.


Esta es la vista desde la Moneda al Paseo Bulnes, o sea, de Norte a Sur (aún no están terminados los trabajos en la vereda sur de la Alameda, así que habrá que esperar un poco más para apreciar en toda su magnitud el trabajo de remodelación)


Palacio de la Moneda.

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